Las claves para crear un ecosistema emprendedor (I)
Estamos en un momento en el que el emprendedor se ha convertido en el ideal a emular, y la creación de un ecosistema emprendedor la búsqueda del mítico “El Dorado” de cualquier gobierno… pero sorprendentemente, y a pesar la pista que ofrece la palabra “ecosistema”, únicamente se tiende a hacer foco en uno o dos factores y no de forma holística, lo que produce únicamente pequeñas chispas, iniciativas parciales y fragmentadas que no son capaces de encender la hoguera…
Éste interés de los gobiernos es absolutamente legítimo, y aunque habría que desmitificar la legendaria figura del emprendedor, si que es cierto que un aumento importante en el numero de nuevas empresas o startups tiene un impacto importante en las variables clave que definen la competitividad de un país o región…:
- Riqueza: IPC (GDP)
- Creación de nuevos puestos
- Mejoras de la productividad
Además, existe una tendencia a la mejora a largo plazo no sólo de las variables económicas sino de aspectos tan dispares como la calidad de vida… ya que se crea un circulo virtuoso, o dicho de otra forma:
El talento atrae al talento, y el talento atrae a la riqueza
Podemos mantener la esperanza, ya que ha habido múltiples países, como Chile, Ruanda, Israel, Colombia, Taiwán, Islandia o Nueva Zelanda que han conseguido darle la a vuelta a su economía (o lo están haciendo) utilizando a los emprendedores como base….pero una advertencia:
No debemos intentar crear otro “Silicon Valley”…
no hay formulas mágicas, cada país y región es diferente
Cada país debe encontrar su camino y no dedicarse a intentar replicar fórmulas exitosas… ya que éstas han sido diseñadas para otros entornos. Por ejemplo, en el caso de Silicon Valley y tal como se menciona en el estupendo “How to start an entrepreneurial revolution”, existían una serie de factores únicos y difícilmente replicables:
- Industria aeroespacial local fuerte
- Cultura abierta de California
- Unas buenas relaciones con la industria por parte de la universidad de Stanford
- Un filón de inventos de Fairchild Semiconductor
- Una política liberal de inmigración sobre estudiantes de doctorado
- Suerte
A pesar de que no existan formulas automágicas, si que podemos abstraernos de los aspectos concretos de cada caso e identificar las palancas clave, y sobre todo, entender que se trata de un ecosistema, y si queremos que funcione debemos actuar sobre todas las variables en conjunto… si lo hacemos sobre una o dos de ellas no sólo no conseguiremos potenciar el ecosistema sino posiblemente acabemos pervirtiendo algunos comportamientos, como ha pasado con algunas subvenciones, positivas en cuanto a planteamiento y fin, pero que han potenciado enfoques nada deseables.
Por ejemplo, Francia ha aplicado unas políticas de estimulo fiscal muy agresivas para las startups… ¿pero que ha pasado con el resto de factores?. Solo el tiempo podrá juzgar lo adecuado o no de la iniciativa
Lo que es obvio es que debemos abandonar planteamientos paternalistas: un gobierno no debe ser quien empuje con un papel dominante éste tipo de iniciativas (error sucedido en Chile con su famoso Chilecon Valley), sino que debe actuar como facilitador, un papel absolutamente clave. El sector privado, las instituciones educativas, los inversores juegan un papel absolutamente clave que no puede ni debe ser sustituido: para que un ecosistema emprendedor funcione hay que ir mucho más allá de las variables que a priori podríamos pensar que pueden “arrancar” el ecosistema (inversión y políticas de incentivos fiscales) e involucrar a todos los actores que se encuentran en la cadena del emprendimiento, desde las universidades o los inversores pasando por el sector industrial y por supuesto, a los emprendedores (curiosamente excluidos habitualmente de éste tipo de iniciativas) .
Aunque es absolutamente crítico que el gobierno nacional de un país establezca los pilares sobre los que se debe desarrollar un ecosistema emprendedor, la realidad es que cada ecosistema debe ser auspiciado por un gobierno local (o como mucho, regional), ya que la concentración es una de las claves para que dicho ecosistema funcione….
El papel del gobierno no debe ser pues facilitar “un gran” ecosistema emprendedor, sino potenciar que florezcan muchos ecosistemas atados a ciudades o como mucho, a regiones, que exploten las características locales: a nivel de talento, sectores consolidados, experiencia, histórico de negocios, mercado, infraestructuras…etc.
Para ello, suele ser buena idea que por parte del gobierno se pida soporte a un grupo representativo de expertos del sector privado y que representen a todos los actores que mencionamos más adelante, ya que te trata de una iniciativa de colaboración en la que es básico no sólo que dichos actores esté involucrados, sino que la empujen “de corazón”.
Los elementos que definen y dan sentido a un ecosistema emprendedor son:
EMPRENDEDORES
Aunque sorprendentemente dejados de lado con cierto paternalismo (pobrecitos, no saben qué necesitan), son ellos buena parte de la solución, y para potenciar el emprendimiento debemos entender todo el ciclo extremo a extremo, empatizar con ellos y conocer las barreras con las que se encuentran:
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¿qué hace que opten por emprender en lugar de acceder a un trabajar para otra persona? ¿es algo bien visto o se estigmatiza el fracaso?
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¿cómo de complicado, largo o caro es el proceso de crear su empresa?
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¿existe acceso a inversión en cada fase, especialmente al principio?
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¿tienen acceso a suficiente talento para alimentar su empresa? ¿es fácil de adaptar la disponibilidad de personal a cada momento de la empresa?
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¿existen suficientes profesionales de apoyo (abogados, mentores…) que les den soporte?
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¿existe un mercado que genere demanda sobre la actividad que van a desarrollar?
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¿se les apoya o penaliza a nivel de política fiscal y laboral?
INVERSIÓN
Sin duda uno de los factores clave para que un ecosistema emprendedor se pueda desarrollar, todas las fases de una empresa deben estar suficientemente cubiertas a nivel de disponibilidad de capital, ya que la inversión funciona con un embudo:
Deben existir muchas empresas en las fases iniciales (semilla), dado que sólo algunas pasarán a la siguiente fase (startup), donde de nuevo se producirá una criba en las que realmente vayan a crecer y expandirse (empresa)… si se rompe la cadena de financiación en cualquier punto, se produce un estancamiento que obliga a las empresas a cambiar de ubicación o a estancarse.
Lo anteriormente dicho es especialmente cierto en España (el mercado que conozco), donde el agujero de financiación está en las primeras fases, lo que produce que muy pocas startups españolas lleguen a superar el valle de la muerte y adquirir el volumen suficiente como para poder competir de igual a igual con las de otros países.
Uno de los aspectos clave para que florezca un ecosistema emprendedor es la existencia de un tejido suficientemente denso de inversores privados en las primeras fases de los proyectos, los famosos business angels. Éstos inversores no solo aportan cierto capital inicial, sino sobre todo experiencia sectorial, conocimientos y una red de contactos, y suelen ser vertebrados por redes o asociaciones de business angels (yo mismo trabajo habitualmente con una de ellas, CVBAN).
| Uno de las quejas constantes de éste tipo de inversores es la baja calidad de los proyectos que reciben, la mayoría de las veces no por que existan malos emprendedores sino habitualmente por inexperiencia en cómo presentar un proyecto a un inversor, sobre cómo y en qué momento pedir dinero, el valor de las ideas vs. el valor de la ejecución o simplemente no entender qué es lo importante. |
Lo anteriormente dicho muchas veces choca con las visiones políticas, que consideran que son los bancos quienes deben financiar éste “momento” de las startups: aunque sería ideal, la realidad es que la mayoría de los proyectos exitosos que yo conozco en sus estadios iniciales no habrían pasado el corte de los analistas de riesgos de cualquier entidad….En mi opinión esto no es un problema, ni están diseñados para ello ni creo que sean los bancos quienes deben tomar un papel preponderante en éste sentido, aunque posiblemente si que deberían explorar la posibilidad de facilitar más microcréditos.
Una planta con superabundancia de agua crece con unas raíces endebles, que a la primera de cambio se soltarán y harán que muera. Sin embargo, una planta con el agua justa (o incluso escasa) extiende sus raíces lo máximo posible, lo que hace que sea fuerte y estable
En cualquier caso, y aunque parezca un sin sentido, debe existir suficiente crédito en todas las fases pero debe ser difícil de conseguir. Las startups pelean (o deberían) en una meritocracia, y una disponibilidad amplia de financiación podría conducir a planteamientos erróneos: aunque no sirve como regla en todo, es importante inculcar en las startups la cultura de gastar muy (muy) poco dinero al principio, hasta que se pruebe la idea en el mercado… momento en el cual se debe pasar a una siguiente fase.
EDUCACIÓN
Sin duda una de las palancas clave es la educación… pero no sólo en la Universidad: es necesario empezar a actuar ya en el colegio, formando a los niños en cómo funcionan las finanzas, en los mal llamadas habilidades directivas (realmente personales, como escribir, hablar en público, dialéctica..etc) o en emprendimiento… porque realmente es en éste momento donde conforman las opciones vitales que tienen (no en cuanto a qué opción concreta, pero si en cuanto a trabajar por cuenta ajena”/emprender/ser funcionario …etc.).
Si queremos una “economía basada en el conocimiento” (mantra de cualquier gobierno), se requiere una importantísima inversión en las Universidades, junto con un importante cambio cultural: abandonar de una vez esa filosofía de la mediocridad (la clase se ajusta al más lento) en favor de una meritocracia competitiva. Lo importante no es (solo) tener muchos egresados, sino que su nivel de competitividad sea muy alto.
meritocracia: Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay una predominancia de valores asociados a la capacidad individual o espíritu competitivo
De forma similar sucede con la especialización: aunque es obvio que las Universidades deberían ofrecer múltiples estudios, cada Universidad debería especializarse en ser la mejor en un campo, en lugar de ser la más cómoda para los estudiantes… lo que a la larga llevaría a la producción de mejores egresados, base para la famosa economía del conocimiento y futuros emprendedores y empleados de las mejores startups.
Por otro lado, y aunque no es labor específica de las universidades, si que existe una importante carencia en formación específica para emprendedores, no reciclando conocimientos de un MBA sino explicando los aspectos clave del proceso de emprender con profesores con experiencia emprendedora. Menudean los cursos para emprendedores, pero son muy muy pocos los que enseñan los aspectos realmente importantes… porque ¿es importante utilizar 2 meses para aprender cómo diseñar un plan de negocio perfecto?¿ no será mejor aprender a pivotar y cómo probar en el mercado nuestro enfoque?
El talento atrae al talento… y si es diverso, mejor
Por último es clave evitar esa endogamia rancia que todavía campa a sus anchas por algunas instituciones, universitarias e industriales… y potenciar y atraer el mejor talento de todo el mundo, ya sea en la forma de estudiantes (los famosos erasmus) o en forma de investigadores y recién egresados (Leonardo)…. o profesores:
¿por qué no traer a algunos de los mejores profesores
del mundo en las asignaturas clave?
En la segunda parte seguiremos analizando los que desde mi punto de vista son factores clave para crear un ecosistema emprendedor:
- Políticas, fiscalidad y administración
- Mercados
- Infraestructuras
- Liderazgo
- Elementos de apoyo
- Cultura
¿QUE OPINAS?
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